APADAN (Asociación Protectora de Animales)
HORARIO DEL REFUGIO

Sábados y domingos de 10 a 14 h (visitas y adopciones).
El refugio está  Culleredo - A Coruña (España).
Email: info@apadan.org

APADAN (Asociación Protectora de Animales)
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BORA (2015)
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Sexo: 
Hembra
Edad: 
Adulto
Tamaño: 
Pequeño
Esterilizado: 
Apadrinado: 
No
En Acogida: 
No
En Adopción: 
No

Hace más de 6 años llegaba a nuestro refugio una perra blanquita pequeña y ya no muy joven a la que pusimos de nombre Bora, y hace unos días nos dejó para no volver su cuerpecito pequeño que siempre se las arreglaba para estar en el medio y medio de nuestra trayectoria; al igual que pasa con los gatos, Bora siempre estaba como obstáculo entre el punto de origen y el de destino, y como fueras con las manos ocupadas y poco visibilidad era como el iceberg del Titanic, no podías ir a ningún sitio sin tener la precaución de no tropezar con ella. Pero desde hace unos días ya no…, ese cuerpecito pequeño e indiscreto ya no está en el camino aunque continúe en nuestro mapa mental, todavía vamos con cuidado de no tropezar con ella, todavía con la precaución de no dejar la puerta de fuera abierta por si se despistaba y no sabía volver, en los últimos tiempos era algo que nos daba pánico porque como buena abuela que era se despistaba mucho.
 
Bora siempre tuvo una mala salud de hierro, en estos años pasó por todo, insuficiencias cardíacas, renales y respiratorias, todo tipo de achaques de la edad y un cáncer muy agresivo, hace año y medio le dieron una esperanza de vida de 6 meses, pero Bora no prestó atención a eso y vivió lo que le dio la gana a ella, y además lo vivió bien, sin tristeza ni miedo y aprovechando con alegría cada pequeña cosa como había hecho siempre.
 
A pesar de que nunca tuvo la suerte de encontrar casa esta abuela pequeña tenía un carácter estupendo, era de buen conformar, no le molestaba nada, no tenía exigencias y disfrutaba de todo, le gustaba dormir, le gustaba pasear, le gustaban los mimos, le gustaba la calma, le gustaba la fiesta, y sobre todas las cosas le gustaban las larpeiradas, donde se estuviera sorteando alguna chuche allí estaba ella, los días de visita de padrinos los perseguía a todos porque olía sus galletas a la legua. Era como una señora mayor de las que van lanzadas donde se regala algo o donde haya algo que cotillear, su buen carácter hacía que tuviera libertad para moverse a sus anchas por el refugio, ella iba y venía y descansaba donde le parecía conveniente. En los últimos tiempos se despistaba y ya no se sabía si entraba o salía, cuando estaba dentro de algún sitio quería salir y cuando estaba fuera quería entrar.
 
Bora nunca encontró un hogar y no parece probable que su vida anterior a nosotros haya sido demasiado buena, pero ella no dependía de esas circunstancias porque llevaba la felicidad dentro, era una abuela traviesa, zalamera y simpática, lo que no fue nunca es obediente, venía cuando le convenía porque los mimos y las chuches le gustaban mucho, pero no porque tuviera vocación de seguidora de nadie; era una criatura razonable, de trato fácil, y una fiel y entregada amiga, sobre todo de la rolliza Chula que fue su compañera inseparable de muchos años.
 
Notamos enormemente su falta pero no nos queda pena por ella, no nos deja ninguna espina clavada, ella fue feliz a su manera, tuvo un estancia cómoda y digna con nosotros, no echó nada en falta y se supo amada y consentida, su final fue tranquilo y sólo cuando ella decidió que ya tenía suficiente. Superó con creces su esperanza de vida porque nunca perdió el interés por las cosas buenas que el mundo le podía ofrecer, no pudo elegir su vida pero si su forma de pasar por ella, hasta el último día con una sonrisa, alegre, sinvergüenza y cariñosa hasta el final.
 
No podemos saber dónde estará ahora pero sí que podemos estar seguros de que esté donde esté estará bien, seguramente poniendo a prueba la paciencia del guardián de las puertas del cielo mientras intenta decidir si sale o entra ...