APADAN (Asociación Protectora de Animales)
HORARIO DEL REFUGIO

Sábados y domingos de 10 a 14 h (visitas y adopciones).
El refugio está  Culleredo - A Coruña (España).
Email: info@apadan.org

APADAN (Asociación Protectora de Animales)
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LUSA (2016)
in
Sexo: 
Hembra
Edad: 
Adulto
Tamaño: 
Pequeño
Esterilizado: 
Apadrinado: 
No
En Acogida: 
No
En Adopción: 
No

Hace año y medio entraba por la puerta una mini podenca paralizada por el miedo a la que pusimos de nombre Lusa. Una perra preciosa y delicada como una muñeca que, sin embargo, arrastraba un pánico atroz a casi todo. Hace unos días la fatalidad quiso que esa pequeña muñeca asustada nos abandonara para no volver, el dios de los perros reclamó para sí lo que de todas formas ya nunca había sido nuestro.
 
Lusa traía un equipaje enorme consigo, un lastre de miserias imposible de soltar. Algunos perros abandonados se han sentido queridos en algún momento de su vida y guardan ese sentimiento como un tesoro, como un “superpoder” que les ayuda a sobreponerse a los contratiempos manteniendo su autoestima y ganas de vivir por encima de todo, pero también son muchos los que no han recibido nunca el respeto mínimo del que es merecedor cualquier ser vivo con corazón, son convertidos en cosas por sus carceleros para que su conciencia no se vea afectada y poder seguir adelante sin incómodos remordimientos. Esos pobres  prisioneros son finalmente “liberados” cuando ya no resultan útiles, criaturas tan destrozadas  y traumatizadas que ni siquiera saben cómo hacer para dejarse ayudar, juguetes rotos para los que la vida ya siempre será un  suplicio.

La pequeña Lusa fue adoptada a los pocos meses de llegar a nosotros,  pero devuelta varios días después a causa del miedo tan enorme que le causaba todo en su nueva vida. Volvió al refugio aliviada y contenta como nunca antes la habíamos visto. Nosotros, en cambio, estábamos desolados por esa oportunidad de felicidad perdida.

Durante todo el tiempo que vivió con nosotros conservó su miedo. Progresaba pero a su ritmo, a veces había tropiezos y volvía para atrás, pero aún con tropiezos, iba avanzando… todo parecía estar bien esas últimas semanas, se la veía hasta contenta y deseosa de jugar con sus compañeros, pero la fatalidad se la quiso llevar sin darle tiempo a más, como una puñalada a traición que todavía no hemos conseguido asimilar.

Lusa era hermosa y dulce como una pequeña hada del bosque, una “poquita cosa” tan dócil y buena que nunca se rebeló contra nosotros a pesar del miedo que casi todo lo que hacíamos provocaba en ella. Tenía “su” lugar en el canil, su esquina, un pequeño trozo de mundo desde el que observarlo todo manteniendo la distancia y con varias vías de escape a mano.
 
La esquina de Lusa ahora permanece huérfana de la pequeña vida que protegía, su liviana existencia ha sido barrida por un frío viento que a nosotros nos ha helado el corazón. No tocaba despedirte y no sabemos ni cómo hacerlo, seguiremos añorando esa felicidad que finalmente no hemos sabido darte, no sabemos a dónde te has ido pero es seguro que allí no habrá más miedo ni dolor. Miraremos tu esquinita, ahora desierta, e intentaremos consolarnos pensando que por fin la pequeña y dulce Lusa ya no tiene miedo