Se llama Yaki y es exactamente todo lo bueno que se percibe en su mirada. Un verdadero bonachón que merece la mejor de las suertes y un hogar lleno de cariño.
Yaki es un abuelito de 14 años, un simpático cruce de pastor mediano (y muy flaquito). Tras la pérdida de su dueño, tuvo que adaptarse a la vida en APADAN, pero nunca ha perdido su espíritu dulce y afectuoso.
Es tranquilo, cariñoso y sociable con todos: se lleva de maravilla con hembras y machos, y conquista a cada persona que se cruza en su camino. ❤️
A pesar de su edad y de algunos problemas de artrosis, Yaki todavía tiene mucho amor para dar. Busca una adopción o acogida permanente en un hogar sereno, donde pueda recibir cuidados, tranquilidad y todo el afecto que se merece.
Yaki merece vivir sus años dorados rodeado de compañía y amor. Un lugar donde cada día esté lleno de mimos, paseos suaves y momentos felices.