La semana pasada visitamos la Escuela de Carrío, en Bergondo, dentro de las actividades de final de curso que están llenando estas semanas de encuentros muy especiales. Allí nos esperaba un proyecto que nos emocionó profundamente: durante todo el año, el alumnado de Infantil, junto a su profesora Saleta, ha trabajado la educación y sensibilización contra el abandono animal y a favor de la adopción.
Su implicación ha ido mucho más allá del aula. Han creado un rincón en el colegio dedicado a dar visibilidad a los animales de los refugios de su entorno —entre ellos, los nuestros—, celebran las adopciones que se consiguen, elaboran vídeos con dibujos y mensajes grabados por los propios niños y niñas, e incluso han abierto espacios para seguir difundiendo esta labor.
Durante la visita pudimos explicarles quiénes somos, cómo funciona APADAN, qué significa el voluntariado y cómo es el trabajo diario que hay detrás de cada rescate, cada cuidado veterinario y cada historia que acompañamos hasta encontrar un hogar.
Y, por supuesto, no estuvimos solos. Nana nos acompañó una vez más en esta visita escolar. Como ya es habitual, conquistó a todo el mundo. Su presencia también nos permitió hablar de algo importante: Nana nació con una discapacidad, y compartir su historia fue una oportunidad perfecta para recordar que los animales con discapacidad merecen las mismas oportunidades, cuidados y posibilidades de tener una vida plena y feliz.
Nos volvimos del colegio cargados de dibujos, un diploma, chuches para el refugio y una noticia que nos hizo especial ilusión: están preparando un mercadillo solidario para recaudar fondos y ayudar a nuestros animales.
Gracias, Saleta, por sembrar empatía desde edades tan tempranas. Y gracias a cada niño y niña que ya está contribuyendo a cambiar la vida de quienes siguen esperando una oportunidad.