Nerón acaba de llegar a nuestro refugio, tiene siete años y es un precioso cruce de pastor con mastín. De esos perros que llevan en la mirada la nobleza de quien ha aprendido a querer de verdad. con lealtad, con paciencia y sin pedir demasiado a cambio.

Los pastores tienen algo especial. Son perros que necesitan sentirse parte de una familia, tener a alguien a quien cuidar, una voz que seguir y un lugar al que pertenecer. Son fieles, atentos, obedientes y profundamente entregados. Cuando quieren, lo hacen con todo. Y Nerón es de esos. Un perro que caminaría a tu lado hasta donde hiciera falta, que estaría pendiente de ti y que daría todo por sentirse, simplemente, en casa.

Por eso, sus primeros días aquí no han sido fáciles. Llegó sin entender por qué su mundo había cambiado de repente. Su forma de expresar esa tristeza fue aullar. Un aullido profundo, de esos que parecen preguntar dónde está su gente, qué ha pasado y por qué ya no está en el lugar que conocía.

Ahora empieza, poco a poco, a descubrir que aquí también hay manos amigas, que cuidan, que acompañan y que quieren ayudarle. Pero Nerón no necesita solamente un refugio. Necesita volver a sentirse parte de una familia.
Porque a los siete años todavía tiene muchísimo amor que dar. Y porque un perro como él no debería pasar el resto de su vida esperando.

Nerón no busca grandes cosas. Busca algo que para él lo significa todo. Alguien que se quede para siempre a su lado.

Sexo:

Macho

Tamaño:

Grande

Edad:

Adulto

Esterilizado:

Si