Hay perros que parecen ocupar muy poco espacio en el mundo. Sarty es uno de ellos.

Camina despacio, con la delicadeza de quien ha aprendido a no molestar. Sus pasos apenas hacen ruido y su presencia es tan serena que a veces parece un suspiro. No reclama atención, no exige nada. Solo observa, espera y agradece cada gesto amable.

Sarty iene 10 años y es un podenco. Durante gran parte de su vida fue utilizado para la caza, hasta que su dueño ya no pudo seguir haciéndose cargo de él y lo dejó en el refugio. Su cuerpo ya no está para largas jornadas ni carreras interminables. Ahora solo pide lo que nunca tuvo: tranquilidad, seguridad y un lugar al que poder llamar hogar.

Con las personas desconocidas se muestra prudente. No porque no quiera confiar, sino porque la vida le ha enseñado a hacerlo despacio. Necesita tiempo, paciencia y alguien capaz de entender que los vínculos más profundos no siempre nacen el primer día. Pero cuando siente que está a salvo, aparece el perro extraordinariamente bueno que lleva dentro: dócil, sensible y de una ternura inmensa.

Con otros perros es un auténtico pedazo de pan. Disfruta de su compañía, convive con todos sin conflictos y transmite una calma que parece contagiar a quienes le rodean.

No buscamos para él una vida llena de estímulos, ni una casa donde siempre ocurran cosas. Buscamos un refugio dentro de otro refugio. Un hogar tranquilo, sin prisas, sin demasiado bullicio, donde pueda descansar al sol, pasear sin miedo y dormirse cada noche sabiendo que ya no tendrá que volver a empezar.

Después de diez años entregándolo todo, creemos que ya es hora de que alguien le regale la única vida que le falta por conocer. Una vida tranquila. Una jubilación digna. Un hogar para siempre.

Sexo:

Macho

Tamaño:

Mediano

Edad:

Senior

Esterilizado:

Si