Cuando Jane llegó hasta nosotros, su mundo había sido pequeño y muy difícil. Vivía junto a otros perros en una finca donde las condiciones eran muy duras.
Al principio necesitó tiempo para confiar. Desconfiaba de todas nosotras, y de todo lo nuevo, pero poco a poco descubrió algo que nunca había tenido: paciencia, cariño y una mano amiga.
Hoy Jane sigue siendo una perrita miedosa con quienes acaba de conocer, pero quien se gana su confianza descubre un tesoro. Detrás de esa mirada dulce hay un alma noble, una compañera fiel y un ser lleno de amor dispuesto a entregarse por completo.
Jane no necesita prisas, necesita alguien que entienda que algunos corazones tardan un poco más en abrirse. Pero cuando lo hacen, ofrecen una de las formas más bonitas de amor: la de quien sabe lo que es encontrar por fin un lugar seguro.
Esta preciosa mestiza de tamaño mediano busca una familia que le dé la oportunidad de seguir escribiendo su historia.