Scott llegó al refugio junto a Jane, Eagle, Sparrow… y el resto de sus compañeros, después de una vida en la que apenas conoció los cuidados. Como ellos, tuvo que superar un largo camino de recuperación: babesia, parásitos y un estado de salud muy delicado que, poco a poco, fue quedando atrás. Hoy es un perro fuerte y con toda una vida por delante.

Es de los más jóvenes del grupo, y eso se nota. Tiene una energía contagiosa y una curiosidad que parece despertar un poco más cada día. Aún hay cosas que le asustan, porque su pasado sigue pesando, pero también hay muchas otras que empieza a descubrir con esa mezcla de prudencia y entusiasmo que tienen los adolescentes.

Scott tiene un precioso pelo, unos ojos dulces que hablan antes que él y una sonrisa que aparece cuando se siente tranquilo. Es imposible no fijarse en esa expresión de quien todavía está aprendiendo que el mundo puede ser un lugar amable.

Le encanta jugar con Jane, su compañera de canil. Juntos corren, se persiguen y disfrutan de esos momentos sencillos que, probablemente, nunca pudieron vivir cuando eran más jóvenes. Verlos jugar es recordar que, incluso después de un pasado difícil, siempre hay espacio para empezar de nuevo.

Con las personas necesita un poco de tiempo. No porque no quiera confiar, sino porque nunca le enseñaron que podía hacerlo. Pero cada día da un paso más, acepta mejor las caricias, busca la cercanía y deja ver al perro alegre, sensible y juguetón que lleva dentro.

Scott busca una familia que disfrute acompañándole en todos esos pequeños descubrimientos que para otros perros son cotidianos, pero que para él son auténticas aventuras. Porque aún le quedan muchas primeras veces por vivir.

Sexo:

Macho

Tamaño:

Mediano

Edad:

Adulto

Esterilizado:

Si